No lo pude evitar y termine metida en el bar, al principio fue la curiosidad, me mataba la consciencia y después fue simplemente fascinación.
Había noches en las que solo asistía para observar y otras era las ganas que me conducían a formar parte de la escena.
Termine sentada en sus piernas, con el calor de su cuerpo.
Sentada, sintiendo los cambios de como reacciona y se transforma el cuerpo con el Sexo.
leyla hernandez
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