Solo con la respiración lenta para que el aire no le pinte el chisme y copie mi intento de salir corriendo..
Si lo pienso, cada vez son mas las ganas de ponerle negro a las ventanas, cruzarle un cerrojo en la cama y solo dejarlo salir como veneno… hasta que se desangre y por fin se quede quieto.
El problema es meterlo a la caja, podría cortarlo en mil pedazos pero no es fácil engañarlo; Como le doy por su lado en la tortura si me tiemblan hasta los huesos y soy yo la que termina colgada, afilando las uñas, solo esperando a que descuide su lado ciego..
leyla hernandez







